
Participar en un proceso de selección significa demostrar en una hora lo que vas a ser capaz de hacer en el puesto de trabajo durante mucho tiempo.
Para llegar a ser uno de los candidatos finalistas necesitas mostrar tus fortalezas, dejar ver sucintamente tus áreas de mejora y, por supuesto, demostrar los logros que podrás conseguir en ese puesto de trabajo, aunque aún no estés preparado.
El objetivo es que seas capaz de mostrar al entrevistador todo tu potencial para convencerle de que eres un gran candidato.